Flora tropical y eco-villas en Filipinas: la vegetación como parte del activo

Sostenibilidad · 4 min de lectura
Vegetación tropical y jardines nativos rodeando las eco-villas de Land of Nomads en Filipinas

La flora tropical de Camarines Sur y El Nido no es decorado. Es funcional: los manglares maduros restan hasta un 50-70% de energía al oleaje, las palmeras conservadas resisten mejor los tifones y los jardines nativos bajan el consumo de aire acondicionado. Menos riesgo para el activo, mejores reseñas, más ocupación.

Los renders arquitectónicos rara vez capturan el olor a tierra húmeda tras la lluvia sobre hojarasca de nipa, ni el aroma de los árboles de champaca en flor a última hora de la tarde. No aparecen en ninguna proyección financiera, pero hacen que un huésped decida volver, recomiende el resort y deje cinco estrellas.

La flora tropical de Camarines Sur y Palawan, las dos regiones donde Land of Nomads levanta sus proyectos, no es ornamento. Es funcional, ecosistémica y parte estructural del producto turístico que genera los rendimientos de la adquisición.

Palmeras de coco, manglares y el paisaje que ya existe

Filipinas tiene más de 300 millones de palmeras de coco. En Camarines Sur, las plantaciones cubren buena parte del litoral entre San Fernando y las playas del golfo de Lagonoy. Son palmeras maduras, de 15 a 25 metros, que crean una bóveda vegetal sobre las playas y bajan la temperatura bajo copa entre 5 y 8 grados respecto al exterior, algo que a 35 grados importa mucho para el confort del huésped.

En los proyectos de Land of Nomads, las palmeras existentes se conservan. El equipo de diseño trabaja con las posiciones reales de los árboles para orientar las unidades y los espacios comunes, en lugar de talar y replantar después. Esa decisión tiene consecuencias directas: los árboles trasplantados tardan años en recuperar su porte, y los arraigados aguantan mejor los tifones.

Los manglares completan la costa. Filipinas perdió el 75% de sus manglares originales entre 1950 y 2000, pero los programas de reforestación (con apoyo de USAID y del Banco Asiático de Desarrollo) han restaurado decenas de miles de hectáreas en Palawan y Camarines Sur. Las eco-villas de San Fernando y los eco-apartamentos de El Nido se sitúan en zonas donde el manglar está presente o en recuperación, y una línea costera con manglar maduro puede reducir la energía de las olas en un 50-70%: menos riesgo de daños, menos coste de reconstrucción. En El Nido, los estuarios tienen manchas extensas de mangle rojo (Rhizophora apiculata) y mangle blanco (Avicennia marina), accesibles en kayak desde los eco-apartamentos.

Flora endémica y jardines diseñados con criterio

Palawan es una anomalía biogeográfica. La isla se separó del continente asiático hace unos 20 millones de años, y más del 40% de sus plantas son endémicas. Especies como la Nepenthes palawanensis (planta jarra carnívora, protegida por CITES), el Dipterocarpus grandiflorus (hasta 50 metros de altura) y los helechos arborescentes (Cyathea contaminans) están presentes en el entorno de los eco-apartamentos de El Nido.

El diseño de los jardines sigue lo que el equipo define como integración ecológica: la vegetación no es ornamento superpuesto, sino una selección de especies nativas y adaptadas que funcionan dentro del ecosistema local. Las plantas nativas piden menos agua, menos abono y menos mantenimiento que las exóticas importadas. Para el control de plagas, los jardines incorporan aromáticas que repelen insectos (citronela, albahaca sagrada, ruda filipina) y plantas que atraen depredadores naturales (caléndulas, eneldo). El riego usa goteo enterrado que reduce la evaporación hasta un 60%, con agua captada de los tejados. Y hay zonas de huerta tropical (chili verde, kalamansi, jengibre, cúrcuma, pandan, papaya) que la cocina del resort usa directamente.

La vegetación como blindaje del activo

Filipinas recibe una media de 20 ciclones tropicales al año. La vegetación densa actúa como barrera física: el manglar maduro resta energía al oleaje y los árboles de raíces profundas dispersan el viento. Las zonas costeras con vegetación intacta sufrieron daños menores durante el tifón Haiyan (2013) que las costas deforestadas.

Los árboles de sombra bien colocados (como el narra, árbol nacional de Filipinas) bajan la temperatura interior de una habitación entre 4 y 6 grados, lo que reduce el consumo de aire acondicionado. El bambú (55 especies nativas en Filipinas) crea barreras visuales entre unidades y, cosechado en ciclos de 3 a 5 años sin replantación, aporta material para elementos decorativos interiores. Para el huésped que llega de Madrid o Berlín, el salto de 38 grados en el exterior al frescor del jardín es uno de los primeros momentos de la estancia. Y los primeros momentos definen la valoración en plataformas de reseñas y la ocupación del año siguiente.

El equipo de Land of Nomads organiza visitas al terreno para conocer el entorno natural de primera mano. San Fernando, en Camarines Sur, parte de 1.109 € al mes con una entrada de 29.900 €, y aquí tienes el detalle de la financiación fraccionada sin banco.

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