La segunda residencia ya no es solo una casa para escaparse unos días.
Para muchas personas, se ha convertido en un espacio desde el que trabajar, desconectar y, en algunos casos, pasar largas temporadas lejos de la ciudad.
En paralelo, la sostenibilidad ha dejado de ser un extra.
Juntar ambas cosas da lugar a un concepto que va a ganar peso en 2026: las eco-second homes.
Qué está cambiando en el concepto de segunda residencia
Durante mucho tiempo, hablar de “segunda residencia” era pensar en:
- un apartamento en la playa,
- una casa familiar que se usaba en vacaciones,
- un inmueble que pasaba parte del año vacío.
Ese modelo está mutando.
No solo vacacional: también productiva
La segunda residencia ahora:
- se usa para combinar trabajo y descanso,
- permite estancias de varios meses,
- sirve como base para moverse por otros destinos cercanos.
El teletrabajo y la flexibilidad han hecho que muchas personas consideren su segunda casa como un lugar donde vivir de verdad, no solo como una escapada.
Nómadas “lentos” y estancias largas
Hay un perfil creciente de personas que se mueven entre países, pero ya no cambian de lugar cada pocas semanas.
Prefieren pasar temporadas más largas en un mismo sitio, siempre que la vivienda y el entorno acompañen.
Por qué la sostenibilidad incrementa el valor del activo
Reducción de gastos a largo plazo
Una segunda residencia que consume menos energía y gestiona mejor el agua:
- cuesta menos mantenerla,
- genera menos sorpresas en las facturas,
- se vuelve más atractiva en entornos de precios crecientes.
Confort y habitabilidad real
Los materiales adecuados, la buena ventilación y el diseño bioclimático no son solo conceptos técnicos.
Se traducen en casas que se sienten agradables en el día a día, incluso en climas exigentes.
Demanda internacional
Los compradores que miran fuera de su país suelen valorar especialmente:
- eficiencia energética,
- acceso a naturaleza,
- proyectos con una narrativa sostenible creíble.
Una eco-second home bien planteada conecta con ese público.
Qué buscan los compradores en una eco-second home
Comunidad
Más que aislarse, muchos quieren:
- conexiones con vecinos con intereses similares,
- servicios compartidos,
- espacios comunes bien gestionados.
Naturaleza cercana
No se trata de estar perdido.
Se valora estar cerca de:
- mar, montaña o zonas verdes,
- actividades al aire libre,
- entornos que inviten a un ritmo distinto al de la ciudad.
Eficiencia y simplicidad
Cuanto más fácil sea mantener la casa, mejor:
- sistemas que se gestionan de forma sencilla,
- domótica útil (no decorativa),
- buena construcción que no exige reformas constantes.
2026 como punto de inflexión
La combinación de factores es clara:
- presión regulatoria hacia edificios más eficientes,
- interés creciente por vivir parte del año en otros países,
- mayor sensibilidad ambiental.
Todo esto hace que las eco-second homes pasen de ser una opción “nice to have” a una categoría con peso propio en el mercado.
La segunda residencia sostenible encaja con un tipo de vida más flexible, con menos ruido y más coherencia.
Para el inversor, representa un activo que no solo puede generar ingresos, sino también convertirse en un espacio propio donde vivir mejor.
Si estás buscando proyectos que puedan convertirse en tu eco-second home —o en una oportunidad de inversión alineada con esta tendencia— entra en: Land of Nomads.

